En una noche para el olvido, Boca Juniors, con Leandro Paredes y Edison Cavani en el once inicial, fue eliminado de la Copa Argentina tras caer 2-1 ante Atlético Tucumán en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero. Con esta derrota, el equipo dirigido por Miguel Ángel Russo extendió su racha negativa a 10 partidos sin conocer la victoria, igualando así la peor racha en la historia del club.
Los goles que sellaron la eliminación del Xeneize fueron marcados por Clever Ferreira y Mateo Bajamich, mientras que Edinson Cavani logró descontar sobre el final del encuentro, pero su tanto no fue suficiente para evitar el adiós anticipado en el torneo.

El primer tiempo mostró un Boca Juniors que intentó reaccionar, pero fue en la segunda mitad donde el Decano tomó el control del partido, dejando sin respuesta a un Boca que luchó, pero no logró concretar sus oportunidades. Ferreira abrió el marcador al minuto 65, y Bajamich amplió la ventaja a los 74 minutos, poniendo a Boca Juniors en una situación crítica.
Este nuevo tropiezo para el equipo azul y oro no solo significa la eliminación de la Copa Argentina, sino también la pérdida de una chance vital para clasificar a la Copa Libertadores 2026. Con tres años consecutivos sin títulos, los hinchas Xeneizes comienzan a sentir que la situación podría transformarse en una profunda crisis deportiva.

Ahora, Boca Juniors se centrará en el torneo local, donde actualmente ocupa la undécima posición en la Zona A. Su próximo desafío será este domingo a las 18:30 frente a Huracán en Parque Patricios, un encuentro que se presenta como crucial para el equipo que busca recuperar la confianza y el optimismo y, de paso, asegurar un lugar en la fase de grupos de la próxima edición de la Copa Libertadores.

Mientras Atlético Tucumán conocido como el “Decano” se prepara para enfrentar a Newell’s Old Boys de Rosario en los octavos de la Copa, el Xeneize deberá redoblar esfuerzos y reencontrarse con el camino de la victoria si desea revertir la actual situación que atraviesa, y evitar que se convierta en una catástrofe deportiva. El tiempo corre y la presión aumenta, y la afición espera ansiosa una reacción de sus jugadores para cerrar con un buen pie una temporada que, hasta ahora, ha sido bastante decepcionante tras quedar fuera en la primera fase del Mundial de Clubes y también la no clasificación en el repechaje de la actual Copa Libertadores.