Cerro Porteño derrotó 1-0 a Junior en Asunción y se acomoda en el grupo F de la Libertadores

Hubo más bostezos que emociones en la etapa inicial. Algo de transpiración y escasa inspiración. Los primeros 45 minutos resultaron fríos ofensivamente para ambos equipos y para los espectadores.

Foto: Martin Leiva . Los 11 iniciales de Junior: Silveira, Rivera, Chara, Rios, Perez, Rivas, Suarez, Guitierrez, Monzon, Guerrero y Peña. DT: Alfredo Arias
Foto: Martin Leiva. Los 11 iniciales de Cerro: Arias, Morel, Luciatti, Benitez, Vegetti, Perez, Velsquez, Paez, Piris, Torres y Chaparro. DT: Ariel Holan

Junior controlaba a un Cerro Porteño estéril e inofensivo, carente de ideas y de jugadores desequilibrantes, pero no explotaba del todo sus fortalezas para atacar. Había una intención de manejar la pelota y mantener a raya al cuadro local, que se cumplía a cabalidad, pero no existía profundidad. Faltaba más constancia y ambición, movilidad y cambio de ritmo.

Todo era muy plano y monótono hasta que Kevin Pérez, apenas en el minuto 25, rompió el trámite soso del juego y se atrevió a encarar. El cartagenero, con su conducción picante, avanzó en el área entre varios defensores y disparó un balazo rasante que el arquero Alexis Martín defendió con su pierna izquierda.

Foto: Martin Leiva – Muy disputado el duelo entre Paraguayos y Colombianos

Por fin una acción de verdadero riesgo en las áreas. Sin embargo, solo fue una jugada aislada. La tónica del compromiso fue la misma. Junior se volvió a acercar con gran peligro en el minuto 40, cuando Teófilo Gutiérrez emprendió un contragolpe que él mismo no logró redondear tras un centro de Jermein Peña. El veterano delantero estrelló el balón en el travesaño cuando tenía todo para definir.

Cerro, en medio de sus graves limitaciones para elaborar oportunidades anotadoras, se aproximó un par de veces con centros de costado. En una Silveira respondió oportuno, mientras en la segunda Édgar Páez resolvió con tiro sin dirección.

En la segunda parte, Alfredo Arias decidió sustituir a Guillermo Celis en lugar de Juan David Ríos, que hacía un muy buen partido. Seguramente por la tarjeta amarilla que recibió en la etapa inicial, como si los volantes de marca no estuviesen acostumbrados a jugar con esa advertencia.

Foto: Martin Leiva

Ariel Holan, técnico del club guaraní, también movió el banco y consiguió una leve mejoría. Al menos ya se notaba más energía y deseos de buscar el arco de Mauro Silveira, pero no lo lograba hasta que Teo, que ya iba a salir reemplazado por Paiva, perdió un balón haciendo la individual cuando tenía opciones de pase por la izquierda.

El equipo quedó mal parado, Cerro emprendió el contrataque y Torres lo redondeó con un certero zapatazo.

Una diana bastó. Junior nunca se pellizcó de verdad. El equipo fue predecible y sin continuidad en su juego e intentos. Los cambios no funcionaron. Guillermo Paiva entró a nada, como ha sido la constante en los últimos juegos; Jánnenson Sarmiento ni se notó, pasó completamente desapercibido.

Bryan Castrillón, que despilfarró una clara oportunidad para empatar, sumó más reclamos de penalti que aciertos en las jugadas ofensivas que le surgieron. Luis Fernando Muriel, que debió ingresar antes que Paiva, intentó sin éxito.

Foto: Martin Leiva. Festejo de Torres para Cerro

Al final, Cerro, ya dedicado a defender y a quemar tiempo fingiendo lesiones (la típica de todos los equipos suramericanos), sin hacer nada del otro mundo, estuvo más cerquita del segundo que de permitir la igualdad. Pablo Vegetti casi anota de cabeza, pero se encontró con los guantes de Silveira.

Así como se festejó el empate, aunque fuese de local, ante un encopetado rival como el Palmeiras, hay que decir que Junior fue incapaz de sacar siquiera un puntico ante un rival en mal momento y totalmente ganable como Cerro.