Cobertura: Racing Club empató 0-0 con Flamengo y no pudo pasar a la final que se jugará en Lima

Racing quedó eliminado de la Copa Libertadores a manos de Flamengo, el conjunto brasileño que ganó la ida 1-0 y aguantó el empate sin goles en la vuelta. Pero esta semifinal continental comenzó a escribirse en Río de Janeiro. El miércoles 22 de octubre, los hinchas de la Academia se fueron del estadio Maracana con una sensación ambigua. Por un lado, seguían vivos para definir la serie en casa. Por otro, el Mengao había mostrado un poderío tan grande que dudaban sobre las verdaderas chances del equipo. Pero claro, después escucharon a Gustavo Adolfo Costas y se embalaron de nuevo.

Foto: Martin Leiva

“Vamos a reventar la cancha, tenemos que empezar a ganarlo desde cero. Esta serie la damos vuelta entre todos”, les pidió Costas a los hinchas que cumplieron con creces. A las siete y media de la tarde, unas 35 mil almas ya copaban el Estadio Presidente Perón. Pero afuera, en Italia y Belgrano, había un verdardero hormiguero de fanáticos que esperaban la llegada del micro con los jugadores. Las imágenes son demenciales y vivirlo in situ provocaba eso que la ciencia define como “una reacción involuntaria del sistema nervioso simpático”, la famosa piel de gallina.

Después hubo fútbol, Racing intentó tomarlo del cuello de entrada al Flamengo, pero los jugadores del Mengao anduvieron en patines en esos primeros 45 en los que hicieron figura a Cambeses que sumó una colección de atajadas a las que se trajo del Maracaná. La más espectacular fue con la cara a De Arrascaeta. Pero Rossi avisó que iba a ser figura y le sacó un cabezazo de pique a Conechny.

Foto: Martin Leiva

Pero en el segundo tiempo, hubo un punto de inflexión: otra vez Marcos Rojo fue protagonista de una polémica, pero esta vez el expulsado fue Gonzalo Plata. ¿Qué pasó ahí? El ex Boca intentó levantar al delantero porque hacía tiempo en el suelo y el ecuatoriano le tiró un manotazo que pasó cerca de su entrepierna. “R”, como lo presentó la voz del estadio, se desplomó y Piero Mazza, de flojísimo arbitraje, lo expulsó.

El público explotó y los hinchas empujaron al equipo que, con uno más, metió al poderoso Fla en su arco. Rossi se lo sacó a Maravilla y Guillermo Francella se sumó al “uhhhh” de los miles que la vieron adentro. El actor hacía morisquetas como si estuviera tirando su repertorio de gags.

Después lo expulsaron a Rojo por portación de apellido, pero Mazza debió volver atrás. Costas estaba enloquecido: ¿con «R» que marcaba su sentencia en Racing o con el árbitro?

Foto: Martin Leiva

Rossi no paraba de hacer tiempo y hasta se dio el lujo de quedarse charlando con el doctor del Fla antes de un saque de arco. La gente se ponía loca. Racing era puro empuje ante un rival superior. Lo tuvo Balboa. Y lo tuvo Vietto que fusiló al exBoca con todo el tiempo del mundo y con la pelota en el aire. Otra vez ganó el 1. Este Racing rengo ( sin Pardo, Sosa y con Nardoni, Zaracho y Vietto en una pierna) le pateó 20 veces al Mengao de los 196 millones de euros y, lo más difícil, le sacó la pelota: la tuvo el 59 por ciento.

Sobre el final, Cambeses que fue figura también, fue cabecear y no terminó en blooper de milagro.

Mazza, que apenas dio 6 minutos e insólitamente jugó cinco y medio pitó el final. Los hinchas reconocieron a un equipo que, con muchas bajas en el camino, le hizo frente al más poderoso de Sudamérica. Los 2600 brasileños celebran (no vendieron las 4500 disponibles), los jugadores se meten en el pasillo interminable del Cilindro al grito de «fora» o algo parecido.

Mientras en el palco de Francella se lamentan que Racing se quedó corto con el plantel («Tendríamos que haber traído a Villa o un compañero para Maravilla», era el sentimiento de los hinchas en general)

Y el único argumento para llegar tan lejos en la Libertadores parece haber sido la fe de Costas: «Defraudé a mi gente», se disculpó al final del partido.

Foto: Martin Leiva – Agustin Rossi (1) figura de este Flamengo finalista

Pero el sentimiento es otro: el DT es el alma de este Racing (¿a alguien se le ocurriría tocarlo?) una especie de predicador que condujo a este plantel «recalchutado» a meterse entre los 4 mejores de América: «Los convenció a los jugadores y nos convenció a nosotros», se escucha en la marea académica que abandona el estadio.

Sobraron agallas y faltó fútbol. Flamengo se metió en la final de la Libertadores por la mínima. Filipe Luis marcó bien la diferencia entre el Flamengo y Racing luego del pase a la final: «El dinero», sintetizó el brasileño. Igual, Costas sigue convencido de que Racing no debe competir, Racing debe ganar. Y así generó esta épica.

Foto: Martin Leiva – La fiesta que armaron los hinchas de la Academia