Cobertura: Racing Club le ganó 3-2 a River Plate y avanzó a cuartos de final

Ya casi no quedaba partido y todos los caminos conducían al alargue. A esta altura de la noche, hay un show cargado de adrenalina, de pierna intensa, de mucha tensión. También, un equipo decidido a ganar, a buscar esa revancha que viene persiguiendo desde el mercado de pases, que necesitaba desde la eliminación de la Copa Argentina en Rosario. Racing va impulsado por el corazón, por la sed de venganza, por la valentía de un conjunto que deja el alma por los colores. Y el gol de Gastón Martirena, que se empieza a palpitar en esas tribunas repletas de pasión, estalla en el arco de Franco Armani (justo en ese donde se había perdido un Campeonato) y tiene una onda expansiva por todo el Cilindro.

Foto: Martin Leiva – Los 11 de Racing Club: Cambeses, Colombo, Maravilla, Nardoni, Garcia Basso, Martirena, Solari, Rojas, Almendra, Sosa y Conechny. DT: Gustavo Costas
Foto: Martin Leiva . Los 11 de River Plate: Armani, Martinez Cuarta, Castaño, Rivero, N. Fernandez, T. Acosta, E. Perez, Salas, Acuña, Montiel y Driussi. DT: Marcelo Gallardo

La Academia ¡por fin! le gana a River Plate. Pone de rodillas a su bestia negra en un año cargado de rivalidad. “El que no salta, es un traidor”, canta el Cilindro con un mensaje directo para Maximiliano Salas, que ya había dejado la cancha. Para Marcos Acuña, al que silbó de principio a fin, y hasta para Juan Fernando Quintero, el villano de una historia mal contada que aportó para la Sudamericana que descansa en las vitrinas de Avenida Mitre y mostró toda su clase de banda roja.

Es otro mazazo para un equipo millonario que se desangra en el fracaso de un 2025 que termina en un montón de nada. Sin títulos, a la espera de una vuelta olímpica de Boca -sí, de Boca- o de Argentinos Juniors para poder acceder al repechaje de la Libertadores, sino jugará la Sudamericana.

Gustavo Costas, corre desaforado después del agónico gol del uruguayo, el técnico dentro del cuerpo del hincha, también ganó el duelo táctico. Marcelo Gallardo, que había tenido ojo de buen cubero con tres modificaciones disruptivas que le permitieron dar vuelta el partido pero que se apuró con los ingresos de Matías Galarza Fonda y Juan Portillo. Las salidas de Enzo Pérez y Nacho Fernández tuvieron como objetivo fortalecer el medio. Lograron el efecto contrario. Porque Ian Subiabre, que había conseguido el gol del 1 a 1 por la izquierda y colaborado con Quintero en el 2 a 1, pasó a la derecha y se perdió. La entrada triunfal de Toto Fernández, el pibe criado en el Ascenso, fue el cambio clave, más allá del deficiente cruce de Lucas Martínez Quarta que hace rato esta en un nivel muy bajo derivó en el 2 a 2.

Foto: Martin Leiva. Salas no tuvo un buen partido

Este Racing siempre mostró decisión y no quería dejar pasar esta oportunidad de revancha. Desde el primer minuto. Por eso encontró rápido el gol. El centro punzante de Gabriel Rojas cayó como una daga en el área y Santiago Solari saltó más alto que Lautaro Rivero para poner la frente y hundir la pelota en el arco de Armani.

Apenas iban cuatro minutos, pero la Academia ya había conseguido la ganancia a bordo de una intensidad propia de su convencimiento y buen despliegue por afuera con sus laterales, pero notables movimientos hacia adentro, donde el enmascarado Santiago Sosa fue un volante central europeo.

Foto: Martin Leiva . Armani no puede evitar el tercer gol de Racing

Enmascarado, y muy a pesar de que la zona facial estaba comprometida y solo tenía una visión de 180 grados, el mediocampista nacido en La Plata mostró valentía para anticipar de arriba y de abajo, pero sobre todo criterio para entregar la pelota al pie del compañero.

River se encontró golpeado y la apuesta de jugar con Salas no tuvo éxito. Al correntino le pesó el pasado. Y en ese 4-3-1-2 que pergeñó con Nacho Fernández como enganche, el que se destacó fue Driussi en la conexión.

En este contexto, el mejor recurso que halló para inquietar a Facundo Cambeses fue a partir de los disparos de media distancia. Y siempre respondió el arquero de Longchamps. Primero, para contener un zurdazo de Marcos Acuña, que se proyectó por su banda, pero no estuvo preciso con los centros. Y más tarde, con una triple tapada en la que dejó claro porqué Lionel Scaloni lo convocó a la Selección Argentina. Bloqueó un zapatazo de Driussi, se recompuso en el rebote ante otra bomba de Nacho y terminó arropando contra su pecho un último tiro del chico Thiago Acosta.

Foto: Martin Leiva

Con River lanzado, Racing se vio favorecido para jugar de contra. Y armó varias. Con Gastón Martirena, Tomás Conechny, el propio Solari y Maravilla Martínez, que jugó al desgaste de los centrales. Le faltó la puntada final para poder liquidar el pleito. Tuvo dos tiros libres, uno ejecutado por Rojas que pasó muy cerca, y otro de Agustín Almendra que tapó Armani.

Y en el segundo tiempo, River tuvo sus dos minutos de gloria con los zurdos Subiabre y Quintero. Parecía que la historia se repetía. Que otra vez iba a pesar la paternidad. Y no funcionaba Duvan Vergara. Hasta que entró Fernández y el empate se hizo carne en el clásico.

Entonces, afloró el espíritu guerrero de Racing. También, el desborde de River, que explica tan magro año. Toto Fernández metió el centro, rechazó Rivero, Martirena le comió la espalda a Galarza Fonda, sacudió Maravilla y volvió a cortar el zaguero, cabeceó el uruguayo, manoteó Armani y el rebote terminó en el gol de la AcademiaEn el éxtasis de Avellaneda, que ahora espera por Lanús o Tigre para seguir soñando como dice su DT Costas TODOS JUNTOS !!

Foto: Martin Leiva . El Capitán Sosa tuvo que ponerse la máscara para jugar