Cobertura: Un Racing con garra e inolvidable venció en Avellaneda 3-1 a Peñarol y paso a Cuartos de final

Avellaneda es así. Los corazones no aguantan más. El partido es increíble, Racing gana, pero pasa de todo sobre el césped del Cilindro. Hay dos expulsados en el banco celeste y blanco, Marcos Rojo Bruno ZuculiniGabriel Arias suma puntos para ser figura, pero Gustavo Costas hace la gran Van Gaal y lo saca para que entre Facundo Cambeses. Se avecinan los penales y sale el arquero titular. No no le gusta ni un poquito ese cambio al capitán. Pero queda una pelota más. Un tiro libre de Gastón Martirena que se eleva bajo la luna sin lluvia en el mágico Cilindro y hay un final de película con Francella en el palco. Pardo en la última le explota el arco a Peñarol con un cabezazo furioso. Sí, la Academia está en los cuartos de final de la Libertadores, instancia en la que enfrentará a Vélez en un atrapante duelo argentino.

Foto: Martin Leiva – Los 11 de Racing Club: Gabriel Arias, Franco Pardo, Santiago Sosa, Marcos Rojo, Gastón Martirena, Ignacio Nardoni, Agustín Almendra, Gabriel Rojas, Santiago Solari, Adrián Martínez, Adrián Balboa. DT: Gustavo Costas
Foto: Martin Leiva – Los 11 de Peñarol: Brayan Cortés, Emanuel Gularte, Javier Méndez, Nahuel Herrera, Maxi Olivera, Jesús Trindade, Ignacio Sosa, Eric Remedi, Javier Cabrera, David Terans yMaximiliano Silvera. DT: Diego Aguirre

Entonces, la cancha se transforma en una fiesta eterna. Se arma el pogo en la popular. Y rápido de reflejos, desde los altoparlantes se acompaña el cancionero con música de ocasión. Racing es feliz, después de su peor arranque en los torneos locales. Y alimenta su sueño continental, aquel que persigue hace casi seis décadas con un triunfo inolvidable, que se parece bastante al mano a mano de 1997, cuando también eliminó a Peñarol, aunque en una épica definición por penales.

Racing dominó en el primer tiempo y si el partido terminó igualado en ese período se debió a un momento de debilidad. Con convicción, amor propio y una intensidad que supo ser su sello en la conquista de la Sudamericana y la Recopa, salió dispuesto a tomar del cuello a Peñarol. Lo encerró de entrada, no le permitió acomodarse en la cancha y facturó en la primera que llegó.

Foto: Martin Leiva

Hubo una modificación clave para encarar este duelo decisivo. Se hace difícil suplir la ausencia de Maximiliano Salas que se fue a River Plate, un futbolista que siempre fue segunda guitarra pero era enérgico y contagiaba a sus compañeros. Sin embargo, el correntino decidió irse por la cláusula de rescisión y hasta ahora Costas no había logrado compensar su ausencia. Probó con Duvan Vergara, pero el colombiano tiene otras características. Es un futbolista más técnico que aguerrido. Entonces, consciente de que se iba a desarrollar un juego físico ante Peñarol, eligió a Adrián Balboa como extremo por izquierda. Y ese 3-4-3 mostró bastante de lo que había hecho fuerte a Racing en un pasado no muy lejano.

Foto: Martin Leiva

Justamente Balboa forzó una falta de Eduardo Gularte con la raya y desde la pelota parada llegó el grito celeste y blanco. Ejecutó Gabriel Rojas, ganó Marcos Rojo en el cielo del área, ningún uruguayo logró rechazar y Adrián Martínez recobró su contundencia. Después de cuatro partidos, Maravilla volvió a dejar su huella goleadora.

Racing lo ganaba muy temprano, pero no supo sostenerse en la ventaja. En el momento en el que tenía que calmar la ansiedad, fue por más. Y Peñarol, que parecía groggy, empezó a manejar la pelota a partir de sus atildados volantes centrales, Eric Remedi e Ignacio Sosa, y el atrevimiento de sus atacantes. En este contexto, Maximiliano Silvera quedó cara a cara con Gabriel Arias y el arquero tapó abajo, con reflejos increíbles. Sin embargo, de esa jugada llegó el empate. Jesús Trindade lanzó el tiro de esquina y Nahuel Herrera metió un martillazo de cabeza que dejó sin chances al número uno neuquino.

Foto: Martin Leiva

Se sintió el impacto, justo cuando la gente estaba en éxtasis. Y hubo momentos de zozobra. Y se planteó un ida y vuelta, con Racing envalentonado a partir de las proyecciones de Gastón Martirena y Rojas por los laterales y, sobre todo, la movilidad de Santiago Solari, que asistió a Maravilla, pero el artillero no pudo con Brayan Cortés. El chileno bloqueó el disparo del “9” con su pecho.

Lo mejor de Racing estuvo en el juego aéreo. Con balón detenido o con centros desde los costados, ganó en el área uruguaya. Hubo un gol anulado a Marcos Rojo tras un tiro libre de Rojas. Wilmar Roldán tuvo que recurrir al VAR porque hubo un claro empujón del zaguero sobre Javier Méndez.

Foto: Martin Leiva – El 9 la maravilla de Racing

El primer tiempo terminó con el equipo argentino plantado en el campo rival. Y el complemento lo encontró con la misma postura. Peñarol también. Se metió atrás, un poco empujado por Racing y otro tanto porque la estrategia de Diego Aguirre estaba enfocada en el contragolpe.

Y lo tuvo Santiago Sosa con un cabezazo, pero tapó Cortés. Y hubo una gran combinación entre Rojas y Balboa que hubiera configurado un golazo, pero el uruguayo le erró al arco. A esa altura, el conjunto carbonero defendía con cinco atrás porque Javier Cabrera era casi un lateral bis. Hasta que ingresó Pedro Milans y Gularte reforzó la zaga.

Foto: Martin Leiva – Pardo y su gol para la clasificación y que delire el Cilindro

Con Nacho Sosa como estandarte, Peñarol hizo pie en el medio. Y dejó a Cabrera de frente al gol, pero Rojo cruzó con categoría. Y se lo perdió el propio Sosa porque le faltó alma de delantero. Remató a los guantes de Arias.

El partido se rompió. Y aunque Agustín Almendra había crecido desde el manejo y la recuperación en la segunda etapa, Costas mandó a la cancha a Vergara. También entró Nazareno Colombo por un agotado Rojo. Había cuatro delanteros en la cancha, cada vez más inclinada hacia el arco de Cortés.

Foto: Martin Leiva – Costas y su Racing Club estan en Cuartos de final

Sobraba corazón, faltaba claridad. Hasta que Vergara se filtró en el área, sacudió al primer palo, tapó Cortés y Gularte se llevó puesto a Maravilla. Y el propio goleador lo resolvió con un remate inapelable.

Pero sufrió Racing. Porque se desbocó y Roldán echó a Rojo -que ya había sido reemplazado- y a Bruno Zuculini. Arias se vistió de héroe en el último arrebato de Peñarol. Y cuando los penales conducían a Facundo Cambeses, apareció Pardo. Y fluyó la victoria. Tan necesaria. Tan celebrada.

Foto: Martin Leiva