Agustín Rossi atajó el penal de Santiago Ascacíbar, uno de los mejores durante los 90 minutos, y eliminó a Estudiantes de la Copa Libertadores. Sin embargo, en La Plata no hay silbidos ni abucheos. Al contrario. Los hinchas se rompen las palmas para aplaudir a sus jugadores. Hay tristeza porque vieron de cerca la hazaña de tumbar al poderoso Flamengo, pero al mismo tiempo sienten orgullo por un equipo en el que se vieron representados.
El Pincha del Mister Eduardo Domínguez se contagió de la fiesta que su público armó en el estadio UNO, jugó con intensidad y con la personalidad que requería tan trascendental encuentro, aunque sin brillar, y mostró la inteligencia que su barbudo entrenador reclamaba en la previa. Fue consciente desde el primer minuto del poderío ofensivo de su rival, que en la ida lo había dejado al borde del nocaut con dos goles en los primeros nueve minutos, y se dedicó a correr, luchar, trabajar el partido.


DT: Felipe Luis
Le cerró los espacios al conjunto brasileño y apostó a largos envíos para Guido Carrillo y a la llegada de Tiago Palacios y Cristian Medina por las bandas. A su vez, Román Gómez y Santiago Arzamendia, respaldados por una línea de tres centrales, treparon con determinación por los laterales cada vez que se encontraron con ventaja. Esa era la idea: defender con fiereza y atacar con convicción. Así llegó el gol.
En el tiempo de descuento de la primera mitad, el que se desprendió fue Gastón Benedetti, apareció libre por el segundo palo y fusiló a Rossi para decretar el 1-0 e igualar la serie.

El Mengao jugó el partido al trote en contraposición con la fiereza que mostró el León, pero igualmente había tenido las mejores ocasiones durante la etapa inicial: una salvada milagrosa de Facundo Rodríguez ante un remate de Pedro que se le metía y dos peligrosos disparos de media distancia del ex Atlético de Madrid Saúl Ñíguez, uno de los cuales pegó en el palo derecho ante la mirada de Muslera.

En la segunda parte pudo ganarlo Estudiantes con un nuevo gol de Benedetti que fue anulado correctamente a instancias del VAR y también tuvo una clara ocasión Edwin Cetré, ingresado en el complemento para refrescar el ataque. Pero finalmente fueron a los penales.
A esa altura de la noche, el estadio era una caldera. Terminaron todos acalambrados. El premio a tanto sacrificio era estar entre los cuatros mejores del Continente.
Sin embargo, Agustín Rossi fue más que Fernando Muslera, se quedó con los disparos de Benedetti y Ascacíbar y amargó al Pincha. Racing ya tiene rival. Será Flamengo. Primero en el Maracaná el 22 de Octubre y la revancha una semana mas tarde en el Cilindro de Avellaneda para conocer quién será uno de los finalistas en LIMA, Perú el 29 de Noviembre.
