En el estadio Juan Domingo Perón de Córdoba, Independiente Rivadavia de Mendoza se coronó campeón de la Copa Argentina al vencer a Argentinos Juniors de Buenos Aires, en una agónica definición por penales, tras finalizar los 90 minutos empatados 2-2. La tanda desde el punto penal se definió 5-3 a favor de la «Lepra» mendocina, que vivió una jornada marcada por la tensión y la emoción.
La gran final se disputó en un clima electrizante, y desde el inicio, Independiente Rivadavia mostró su potencial. A los 9 minutos, tras un error de Sergio “Chiquito” Romero (ex Boca Juniors), Alex Arce aprovechó un centro pasado de Alejo Osella y anotó el primer gol del encuentro, dando ventaja a los dirigidos por Alfredo Berti.

No obstante, el partido tomó un giro inesperado en el minuto 41, cuando Maximiliano Amarfil fue expulsado por doble amarilla al llegar tarde a una jugada con Hernán López Muñoz. A pesar de la inferioridad numérica, el primer tiempo concluyó 1-0 en favor de Independiente Rivadavia.
La segunda mitad trajo consigo más emociones. A los 62 minutos, el colombiano Sebastián Villa desató una veloz contra que terminó con Matías Fernández ampliando la ventaja a 2-0, dejando a los jugadores de Argentinos Juniors sin respuesta hasta ese momento.

Sin embargo, el “Bicho” de la Paternal no se rindió. A los 64 minutos, Alan Lescano descontó con un tanto que revivió las esperanzas de Argentinos Juniors, tras interceptar un centro que dejó sin opción a Ezequiel Centurión.
La tensión aumentó aún más cuando a los 75 minutos, el entrenador de la “Lepra”, Alfredo Berti, fue expulsado tras un altercado con López Muñoz, lo que dejó al equipo aún más tambaleando.

El juego se complicó para Independiente Rivadavia cuando a los 93 minutos, Centurión tuvo que abandonar el campo por lesión, siendo reemplazado por Gonzalo Marinelli. Pero poco después, Osella también recibió su segunda tarjeta amarilla y dejó a su equipo con solo nueve jugadores. Independiente Rivadavia en inferioridad numérica se abrazaba al gol que hasta ese momento tenía en ventaja para lograr la épica.
Aprovechando la ventaja de dos hombres menos dentro del campo de juego, Argentinos Juniors empujó con fuerza y logró igualar el marcador a los 97 minutos. Tras una serie de rebotes en el área, Erik Godoy se convirtió en el héroe del “Bicho”, anotando el 2-2 que llevaría el partido a la tanda desde los doce pasos.

La definición de los penales fue intensa. Independiente Rivadavia mantuvo la calma y logró convertir 5 de sus 6 penales, mientras que “El Bicho” solo anotó 3 de los suyos. El penal definitivo fue ejecutado por Sebastián Villa, quien selló el triunfo y desató la locura entre los hinchas mendocinos.

Con esta victoria, Independiente Rivadavia escribe una página dorada en su historia, consagrándose campeón de la Copa Argentina y dejando una huella imborrable en el corazón de sus aficionados. Con este triunfo ante Argentinos Juniors el cuadro mendocino clasificó automáticamente a la Copa Libertadores de América.
