No existe la magia. Ni la hoja de coca, no recomendaba para deportistas profesionales, ni tomar mucha agua, ni la ya híper famosa Sorojchi Pills… A más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, como hay en la ciudad de Potosí, el oxígeno falta, la pelota se mueve distinto y entonces el Nacional, un equipo que no es de los más importantes del fútbol boliviano (en 2024 terminó sexto de 16 en la liga), se convierte en un poderoso que ya en el pasado reciente le sacó puntos en su cancha a peso pesados como Boca y Fortaleza, y ahora lo dejó sin nada en el debut de la Sudamericana a este Independiente ¨Rey de Copas¨ que es una de las sensaciones del Torneo Apertura en este 2025.

Pese a todas las condiciones desfavorables (altura, lluvia y viaje agotador) y la derrota, el equipo de Julio Vaccari no tiene nada para recriminarse porque jugó de igual a igual desde el minuto cero hasta al noventa y pico, con lo que eso significa en este contexto. Una de las claves del Rojo fue entendiendo cómo debía jugar: cuidando la bocha cuando la tenía y jugando largo para ganar yardas. Además, probando mucho con remates de media y larga distancia, que con la altura siempre son un dolor de cabeza para cualquier arquero.
Entonces todos probaban de lejos: Montiel, Fernández Cedrés y Cabral, Loyola (ayer de lateral) reventó el travesaño en el complemento, Maestro Puch, al que no le llegó mucho la bocha, tuvo una y la mandó a guardar pero estaba medio pasito adelantado… La Pantera Angulo no paró de correr e Hidalgo se quedó sin aire antes del final del primer tiempo y tuvo que salir, como para mostrar lo difícil que se hace allá arriba. Del otro lado, el rival no se lució, aunque sí incomodó un poco con la misma receta: los disparos lejanos y con Jorge Rojas, que terminó siendo uno de los responsables de que al Rojo le caiga la noche en Bolivia.

Sin embrago, no le alcanzó. Promediando el complemento, una pelota que viaja por las alturas, justamente, terminó dentro del arco de Rodrigo Rey, que no suele fallar pero lo traicionó la altura y tuvo un error de cálculo que le permitió a Víctor Abrego saltar sin demasiada determinación y empujarla para poner el conjunto boliviano arriba.
Gabriel Ávalos dejó en claro cómo sufrieron los efectos de la altura en Potosí. «Si bien hemos hecho un esfuerzo extremo, costó muchísimo, costó bastante. Se sabe lo que es jugar acá. El equipo lo sintió. Si bien una gran parte del partido se pudo aguantar, después sucedieron cosas. Nos vamos tristes, pero con la cabeza en que podemos darlo vuelta allá», afirmó.
«El equipo dio todo lo que pudo. En la cancha, hacías un pique y era difícil recuperarlo rápido. El equipo lo sintió. Pudimos mantener la pelota por momentos pero nos vamos con una derrota que duele. Hay que dar vuelta la página», añadió. Y sentenció: «Terminamos bastante desgastados. Es un clima bastante complicado con lo que es la altura, justo llovió, el frío… Se sumaron varias cosas. Confiamos en nosotros».