Gianni Infantino propone el retorno de Rusia a la escena futbolística internacional, comenzando por las categorías formativas. El presidente de la FIFA califica el aislamiento deportivo como una medida estéril que solo fomenta la animadversión, al tiempo que rechaza posibles sanciones contra Israel y defiende el polémico premio de la paz otorgado a Donald Trump.

Gianni Infantino aboga por una transformación profunda en las políticas de exclusión del fútbol mundial.
El presidente de la FIFA aseveró que el veto impuesto a Rusia carece de resultados positivos, calificando la medida como un motor de frustración y resentimiento.Desde la invasión a Ucrania a principios de 2022, los equipos y selecciones de Rusia y Bielorrusia permanecen al margen de la vitrina global.
Infantino, en una entrevista concedida a la cadena británica Sky, sostuvo que permitir que los jóvenes deportistas rusos compitan en suelo europeo es una herramienta eficaz para la reconciliación.
«Esta restricción solo ha generado odio. La presencia de niños y niñas de Rusia en los campos de juego del continente ayudará a mitigar las tensiones», señaló el dirigente.

Rusia y el fútbol como territorio neutralLa postura de Infantino se extiende más allá del conflicto en Europa del Este. El mandatario calificó una eventual sanción contra Israel, derivada de las acciones militares en Palestina, como una derrota para la diplomacia deportiva.Su visión se fundamenta en la protección de la autonomía del juego frente a las decisiones de las cúpulas gubernamentales.
«Nuestro deber es garantizar, mediante los estatutos, que ningún país sufra la exclusión de las canchas por los actos de sus líderes políticos», subrayó con firmeza.
Esta declaración marca una distancia clara respecto a las presiones internacionales que buscan castigos ejemplares en el ámbito deportivo.